
Este mito familiar, en teoría, le paso a la hermana mayor de mi bisabuela, Clara.
La familia era una de las más reconocidas por la cuidad, vivía tranquilamente y en sus vacaciones de verano siempre se iba de veraneo a un fundo cercano de la región. Donde eran propietarios de una gran casona que compartía terreno con la familia “Condell De La Haza”.
Casi todos los años compartían varios días de verano, ambas familias. Siempre realizaban paseos juntos ya que ambos padres, Ernestino Cabrera y Federico Condell, eran muy amigos desde su juventud.
Así comienza una gran amistad, la que cada vez los unió más y más.
Ese verano, Clara y Carlos mantuvieron una amistad muy cercana, lo que los condujo, querer verse todos los veranos en la parcela de las familias y pasar el mayor de sus tiempos juntos.
Su cariño tan grande de amigos fue tan importante, que como los dos vivían en la cuidad de Valparaíso, siempre se juntaban en el puerto. Llevándolos a quererse mucho, ya no como amigos.
Puesto que, empezaron una relación amorosa, muy importante, que los hizo quererse mucho durante mucho tiempo.
Así, Carlos y Clara nunca más supieron nada del otro, perdiendo todo contacto, y cada uno siguiendo con su vida.
Fin...