
Todo paso hace dos semanas, cuando con mi familia y una amiga nos fuimos a la parcela de mis abuelos en el campo para semana santa.
Era las diez de la mañana del viernes santo y nosotros íbamos entrando a la parcela de mis abuelos, que nos habían prestado.
En la puerta de la casona estaba el Señor Fermín, un cuidador que estaba hace unos 10 años más o menos cuidando el sector.
-Hola, como esta señor.- Le dijo a mi papá muy alegre de verlo. – ¿Quiere que lo ayude a bajar el equipaje?
Nos dijo con mucha amabilidad.
-Bueno. – Le contesto sonriéndole y muy agradecido.
- ¿Se encuentra bien Fermín?- Le pregunto mi mamá viéndole la cara al señor.
Ya cuando el cuidador termino de bajar los bolsos y mostrarnos todos los cambios que había tenido la parcela durante los meses que nosotros no habíamos ido le contesto a mi madre.
- Tengan cuidado, están pasando cosas muy raras por acá y no queremos tener ninguna tragedia. - Y se retiro muy misterioso.
Mis padres y nosotras no quisimos preguntar más, pero se nos notaba que estábamos muy sorprendidos por las palabras que nos había dicho el señor Fermín antes de retirarse.
Tuvimos una tarde muy normal, en familia y cuando atardeció, Andrea, mi mejor amiga, y yo fuimos a dar un paseo en caballo por todo la zona.
Íbamos por la orilla de un rió donde de repente vimos un ser muy raro, fue en este momento cuando empezaron las cosas extrañas.
-¿Vamos a ver que es?- Me dijo Andrea muy curiosa.
-Ya.- Le conteste con la misma voz de curiosa.
Al llegar donde el ser quedamos congeladas, no entendíamos nada. ¿Qué era eso?
Ninguna pudo decir nada hasta que volvimos a parpadear.
Era un ser con tronco y cara de humano, pero sus manos y pies eras como de sapo, y su cola era de cocodrilo.
-¿Qué es eso?
Salimos corriendo, era lo único que pudimos hacer al reaccionar, pero fue en vano.
El ser se levando y grito con una voz tan aguda que nos dejo congeladas, amarándonos con sus patas de sapo…
Fue hay cuando nos quedamos inconscientes y nos despertamos en un refugio que nunca habíamos visto y tampoco pensábamos ver.
Era todo tan extraño, habían muchos mas de estos seres raros, algunos caminando por el lugar y otros protegidos en una especia de copula con un liquido verde.
-Que asco- le dije a Andrea viéndole la cara de miedo que tenia.
-¿Cómo salimos de acá? – me dice Andrea casi llorando.
- No se, tengo miedo, no se que seres son estos y que nos aran – le conteste.
Al rato después nos dimos cuenta que habían muchos computadores, conectados con el mundo. Tenían el poder y fue en este momento cuando escuchamos hablar a dos de estos engendros, diciéndose:
- Hay que matar luego a los humanos, para poder apoderarnos de su territorio. Si ellos no se van nosotros nos iremos primero, nos extinguiremos. -
- ¿Y que es lo que hay que hacer? Ya tenemos a dos rehenes, matémoslas y luego empezamos a capturar al resto. -
- No se puede, con el solo echo de que los humanos pongan sus manos sobre nosotros son quemamos por dentro, son un ácido maligno para nosotros y en este momento llevan la ventaja.
Hay que actuar luego. –
Andrea y yo no entendíamos nada, ¿Por qué nos habían capturado a nosotras? ¿Qué era lo que querían de nosotras?
En verdad en este momento no pensábamos nada más que como nos podíamos escapar de este refugio y llegar a nuestra casa junto a mis papás.
Habían pasado muchas horas en que nosotras estábamos secuestradas.
-¿Andrea escuchaste lo que dijeron? –
- No ¿Qué cosa? – me dice, cada vez mas nerviosa.
- Que hay que solo tocarlos y ellos se queman por dentro. – le conteste.
- Bueno, entonces toquémoslos, matémoslos y vamos nos luego de este lugar que tengo mucho miedo, ¡nos quieren matar!
Hicimos un plan y cuando los engendros estaban en sus actividades de querer apoderarse de mundo, nos soltamos y empezamos.
Primero tocamos a todos los que estaba cerca de nosotras, y murieron en el instante. Luego seguimos con los que estaban sentados en los computadores y finalmente con los que estaban durmiendo.
Así matamos a todos los seres raros y pudimos escapar.
Cuando llegamos a casa, llegamos gritando muy alteradas pero mis padres no entendían nada.
-
- Si vi. – Le conteste. –Parece que aquí no pasó nada, es como si no hubiera avanzado el tiempo.
- ¿Tío que hora es? – Le pregunto mi amiga.
- Las nueve, salieron muy poco rato. ¿Quieren hacer un asado? – Dice mi padre muy tranquilo.
Fue aquí cuando decidimos quedarnos calladas, como si nada hubiera pasado y seguir con nuestro fin de semana muy normal y divertido como lo teníamos planeado.
Fin.
* Si quieres saber mas sobre ciencia ficcion, haz click abajo..*
Tauzero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario